El «problema» de motilarse en Berlin

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  • Dong Xuang Center
    Dong Xuang Center
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Berlín es una ciudad muy barata comparándola con el resto de Europa desde casi todos los puntos de vista. El arriendo, mercado, cerveza etc. Tienen precios muy asequibles. Sin embargo, cuando tocamos el tema de «la motilada», ahí si cambian un poco las cosas. Vengo de un país en donde solía pagar 2 euros por motilada y aun no me he acostumbrado a los precios en Berlín. Después de haber estado en diferentes barrios buscando diferentes precios y diferentes barberos pude concluir que el precio mínimo de una motilada era de 10 euros. En algunas partes te cobran 12 euros pero siempre va a variar entre esas dos. Afortunadamente para mi bolsillo, los amigos de la universidad me comentaron de una lugar donde valía 7 euros. 7 euros? Si, no bromeaban. Y me explicaron un poco de la rareza y el estilo de la motilada y quise ir a comprobarlo.20160601_145625

Empezaré por decir que me baje del tranvía y cruce un arco que llevaba el nombre de Dong Xuan Center. Mi mente empezaba a trasladarse lentamente hacia el oriente de nuestro planeta. Una vez estando adentro me encontré un parqueadero y detrás de este 4 bodegas inmensas. Por fuera no podías ver mucho. Solamente había un restaurante en una esquina el cual tenía letras asiáticas. Mis amigos me habían dicho las instrucciones del lugar al cual ellos recurrían pero lo confundí completamente. Así que decidí entonces ingresar a la primera que vi y caminar.

Dong Xuang Center

 

Justo cuanto moví una cortina de plástico que tenia para entrar a la bodega me encontré con una infinidad de lugares separados por un corredor de unos 2 metros. A lado y lado se colmaban cualquier tipo de artículos que iban desde ropa hasta juguetes para niños. Muy cerca de la entrada encontré una barbería y al chequear la lista de precios concluí que podía ser quizás el lugar que mis amigos me mencionaron. No quise caminar mas y decidí entrar a ese lugar. Entré a la barbería llamada Thang & Viet Thuc y no sabía qué hacer. Ya me habían dicho mis 20160601_141853

amigos que ellos no hablan ni Alemán ni Ingles así que estaba jodido. Habían 3 barberos y 2 mujeres encargadas de los cortes femeninos. Mientras me detuve a pensar que hacia otro chico llego e inmediatamente se sentó a esperar su turno lo cual repetí yo también. Me sentí completamente en otro país. Eso no era Alemania. Era Vietnam. Solo se escuchaba su idioma, los barberos se reían entre ellos mientras trabajaban sobre 3 cabezas y todos los que esperábamos no teníamos idea de lo que pasaba en sus charlas. Las letras adentro, la música, y todo lo que veías adentro pertenecía a su cultura. Me sentía inteligentemente excluido. Prestaban un servicio que yo necesitaba y yo no podía exigir nada por mi necesidad. Solamente había una mujer que hablaba algo de Alemán y era la encargada de recibir a las mujeres. Las muy atrevidas mujeres que llegaban a buscar precios baratos no se veían para nada mal. Muchas de ellas llegaban muy bien arregladas y si las veo en la calle me atrevería a decir que ellas nunca estarían en mi nueva barbería.

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Después de 15 minutos de espera y de ver entrar y salir gente «muda», me toco mi turno. Una foto de David Beckam mostrada en mi celular fue el comienzo de una apretada de nalga y de cruzar dedos para que el Asiático que se iba a apoderar de mi cabeza tuviera éxito. Mostré mi foto, dije «Zwei (2 en Alemán)» señalando el tipo de cuchilla que quería en mi cabeza y no fue más. El hombre trabajaba y al mismo tiempo se reía con sus amigos mientras hacia su trabajo. Después de 5 minutos yo ya no me preocupaba. Deje que todo pasara. Era increíble ver el ritmo de trabajo de esta gente. Era un miércoles a las 2:00 pm y el lugar estaba lleno y la gente entraba y salía sin cesar. Después de unos 10 minutos de motilada, mi corte estaba listo. No quedé mal, pensé! Y me dispuse a pagar. Al fin y al cabo había sido un buen negocio. Me despedí en Alemán y recibí una respuesta en Alemán también. Creo que fue la única palabra que escuche en un idioma diferente al de ellos.

Una vez estando afuera decidí caminar por la bodega y conocer un poco mas de este exótico lugar. Me encontré con todo tipo de ventas; celulares, ropa, comida y cualquier tipo de cosa que se imagine puede ser encontrada en esas bodegas por muy buen precio. La comunicación es básicamente con números o señalando a los objetos porque la gente no habla muy bien Ingles o Alemán (generalizando un poco). Me sentí como en otro país y tener esa sensación de estar en un lugar nuevo con tanto para ofrecer es magnífica.

Post post.

  • Luego de mostrar mi nuevo David Beckam look a mis compañeros de la universidad, ellos me preguntan cuánto pagué a lo que respondo 7 euros. La respuesta de ellos no tardo en llegar y con un tono airado dos de ellos me dice muy orgullosos que allá mis han pagado 5 euros. Tocara buscar ese lugar para la próxima.
  • Un amigo luego me cuenta que en el parqueadero del mismo lugar vio un cangrejo caminando. Un cangrejo en Berlín? Sí, la única explicación a eso es que se fue a motilar y no le gusto el corte.

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